En
2004 se cumplirá el 40 aniversario del lanzamiento
del primer Mustang de Ford que en 1964 revolucionara el
mercado norteamericano. Su estilo y prestaciones causaron
un explosivo nivel de ventas que lo catapultaron al nivel
de mito mundial. El tiempo ha pasado, las generaciones
también y luego de 39 años y millones de
fanáticos alrededor del mundo es hora que Ford
evolucionara un nuevo modelo que elevara el entusiasmo,
tal vez un poco perdido por modelos recientes que no han
sido tan carismáticos o controvertidos como los
de las décadas del ´60 y principios de los
´70.
Se dice que este concepto, presentado en el último
salón del automóvil de Norte América,
será producido en el 2004 o 2005 como celebración
de este 40 aniversario, su línea acompaña
perfectamente a los últimos Ford que se han presentado
como el Forty-Nine, el Thunderbird y el GT-40. El Thunderbird
ya es una realidad de producción y marca la nueva
tendencia de la marca a utilizar modelos gloriosos del
pasado para aumentar sus ventas y su prestigio. No es
nada nuevo que las primeras marcas del mundo recurran
a esta tendencia, en general todos están reflotando
nombres o detalles de estilo característicos de
tiempos pasados que ineludiblemente se asocian a la marca,
aunque en este caso de Ford la recuperación del
pasado se muestra como más extrema.
Las líneas de este Mustang son una clara reinterpretación
modernista de aquellas que nos enamoraran en el modelo
Mach 1 de 1969 y 1970. Por supuesto que recoge elementos
de modelos anteriores y posteriores pero las proporciones
generales y en especial el frente es como si se estuviera
frente a uno de aquellos Mach 1 de entonces. Los críticos
más duros de este modelo han señalado que
las luces traseras, el techo de cristal y la posible falta
de aerodinámica de un frente tal vez demasiado
retro son los puntos negros que apartan al Mustang de
convertirse en un referente de clase mundial. Personalmente
creo que exageran un poco, los ingenieros de Ford se han
dejado arrastrar por los sentimientos y no tanto por la
razón,en un mundo donde sólo la eficiencia
máxima es contemplada es un alivio ver que alguien
conserva un poco de romanticismo para el diseño,más
allá de que algunas de las facturas de este nos
resulten poco practicas o que no estemos de acuerdo con
esta tendencia totalmente retro.
La baja silueta del techo en el modelo cerrado, la línea
alta de su cintura y la agresividad que hace que al verlo
por nuestro espejo retrovisor nos apartemos a un lado
para dejarlo pasar, son parte de los elementos de una
concepción del automovilismo a la que no estamos
acostumbrados los sudamericanos, ya que somos más
amantes de la elegancia y sofisticación de los
modelos europeos. La brutalidad de la potencia visual
y mecánica de este tipo de auto realza nuestros
sentidos y a pesar de no cuenta con el prestigio de un
Porsche o BMW sin duda que nos morimos por ponerle las
manos encima
Lo esperado por los fanáticos de la marca es que
la potencia se eleve por sobre los 500 CV en la versión
de producción en serie, o sea el terreno del Dodge
Viper. A pesar de ello se anuncian unos nada despreciables
400 CV, que distan de esta petición pero son unos
cuantos más que los erogados por los endémicos
motores de finales de los ´70 y principios de los
´80 y al menos 95 más que los del último
Mach 1 que se fabrica actualmente.
La mecánica utilizada, al menos en este prototipo
de la muestra de Detroit, es el V8 modular de 4.6 litros,
este cuenta con doble árbol de levas por cada tapa
de cilindros, 32 válvulas y el último sistema
de inyección creado por la marca del ovalo.
Con la ayuda de un súpercargador se alcanzan sin
demasiadas complicaciones la cifra antes mencionada de
400 CV, situando al torque en 390.2 lbs/ft a 3500 rpm.
La caja seria en principio sólo manual de 6ta,
pero probablemente se adopte también la automática
de rigor en un mercado fanático de este tipo de
transmisiones.
El interior es de estilo muy americano, el exuberante
cuero rojo y las incrustaciones en aluminio torneado logran
un aire muy moderno y en este caso por primera vez se
trata de una coupe biplaza y no un 2+2, siendo este un
cambio radical en la tradición que ha acompañado
al modelo hasta el presente día.
El Mustang parece tener mucha vida por delante y en manos
de los entusiastas de siempre estamos seguros que podremos
ver coches preparados de muy alta calidad. Al menos por
ahora deberemos conformarnos con las fotos y desear que
en algún momento llegue alguna unidad a nuestro
país, como desde hace algunos años, en donde
hemos visto varios modelos base con motor V6, algunos
GT con motor V8 4.6 y hasta un Cobra de 305 CV.
Ford Mustang 2005